jueves, 19 de abril de 2012



Juego plagiario, en admiración a “Réquiem”. Perdóname, José Hierro. El título hace alusión a la diferencia existente en las cantigas galaicoportuguesas entre “Morte morrida” e “morte matada” que me parece la hostia.Por otra parte, ya sé que la capilla de Milladoiro es La Magdalena, pero me gusta más "mandalena", porque es así como mi hijo llama a las magdalenas, y porque me parece más sonora y más "mandala", más mágico.

“Muerte morrida"

Doña Carmen Bragado,
natural de Valga, ha fallecido el 5 de mayo,
de sopetón.
El oficio será celebrado
a medianoche
en la capilla parroquial “La Mandalena”,
Milladoiro (Ames
a todo el mundo).
Entonan poemas por su alma
amigos y algunos familiares.

Carmen Bragado
dedicó toda su vida a la enseñanza
de nada;
pero aprendió a devolver las gracias,
a Miguel, el orador,
un alumno que le dio las gracias
y la hizo llorar.
Y recordó a Constantino, profesor en Vigo,
que le regaló a Ángel González en libro,
sobre una mesa, por sorpresa,
en la estación de autobuses.

Hija de moreno zamorano
y de blanca gallega,
de clase baja hasta la muerte,
y opositora a todos los regímenes,
incluso los alimentarios.
Colonizada lingüísticamente,
sincera corazónmente,
siempre partidaria de los sueños imposibles de los marginados,
convertidos vomitivamente en pesadillas.

Muerta de sopetón, por sorpresa,
véase, de un susto,
al ver el mundo.

Al fin y al cabo, cualquier causa,
y no cualquier medio, Maquiavelo,
justifica el fin.

Ellos me cortaron la luz.
Fin de la clase.
Descanso en paz.
                                                           Abril, 2012.


martes, 27 de marzo de 2012

"ESTA CANCIÓN"  de Silvio Rodríguez, para Eva, en recuerdo de aquel concierto inolvidable, "con silla y todo".





 Estoy intentando descargar aquí una canción de Andrés Suárez; la escuché, por primera vez, en Radio 3, y me dejó un poco tocada, por lo menos ese día. La he encontrado en ``yutuf´´ y la letra me parece muy, muy aceptable.

lunes, 26 de marzo de 2012

Nota da fin de semana: Non sei como se escribe Songoku; perdoade os incondicionais deste personaxe. Sei que agora o botan na segunda da galega, polo menos, as mañás do sábado. Serían sobre as 11 deste sábado. Estaba facendo as labouras dunha ama de casa, nefasta onde as haxa, e achegueime á sala para ver como ía o meu fillo. Estaba serio, bastante estático para o que é el por natureza. Pregunteille que lle pasaba. Non me respondía, pero os olliños se lle ían poñendo cada vez máis brillantes ata que me abrazou e en voz baixiña díxome, chorando, que o pai de Songoku marchara. Na fonte que tes nos ollos, meu fillo, es igualiño á túa nai!

viernes, 23 de marzo de 2012


"A los que  aman o lo intentan"
Cuando se ama,
el miedo se guarda en una maleta
que pierde Iberia.
Encerramos los prejuicios, los otros viajes,
y, valientes, nos colgamos al cuello de un cometa.
Yo despegué, una vez más,
y no de Cabo Cañaveral,
hace apenas unos años.
Unos años parecen toda mi vida,
una esencia de perfume en un erótico frasco.
Llevaba lastre,
grandes bolsas atadas a mis nalgas,
pero, si quería volar bien alto,
sabía que debía quedarme en bragas.
Así que volad, hermanos,
mejor que solos, acompañados;
en el amor, y no en la guerra,
más vale maña que fuerza.
Sed educados, sensibles,
buena gente, (es lo que cuenta);
si no queréis tener por pareja
un mandril horrible
o una gallina que os chille.
No busquéis lo fácil, lo todo hecho;
afirman los que aman
que el amor les costó un hueso
y, sin embargo, están enteros.
Ni los años ni las experiencias,
hacen al enamorado más sabio;
todo amor es, al principio,
un niño con la miel en los labios.
Y si gritan los mayores
que, con los besos, ¡cuidado!,
¿por qué, cuando nos presentan,
tenemos que andar besando,
si lo que nosotros queremos
es solo besar a uno que conocemos?
Sinceramente,
ya nos gustaría comérnoslo a besos,
que los besos no engordan
ni nos vuelven anoréxicos.
Y si la vecina me dice:
- Carmen, ¡cómo estás de gorda!
Yo le respondo orgullosa:
- Es que como muchos besos;
amor con amor se paga,
no necesito dinero.
Y a aconsejarle me atrevo:
- Dese, vecina, un morreo,
que, aunque tenga “poca pasta”,
los labios no se le gastan.






“Alargamiento indecoroso de un gran microcuento de la literatura universal.”

CAPÍTULO I: TRANCE “IN MEDIA RES”.
            Pedro, el protagonista de esta historia y no el otro que, por cierto, se presentó con el curioso nombre de Jhony Walker Spídico, recordaba pesadamente momentos  de la noche anterior, mientras esperaba en una cama impersonal con un viejo entubado al lado. Intentaba tener una noción más exacta de por qué había ido a ese macro-local, de por qué había estado hablando con una dragqueen y de por qué, de repente, otra gogó, ahora una chica-chica muy explosiva y con una riñonera-falda plateada, se le había acercado pasándole una mano por el cuello y la otra alrededor de su copa.

CAPÍTULO II: TRANCE REVELADOR.
            Mas solo supo que la falsa rubia de silicona, como llegó, se largó, y él se quedó, otra vez, solo, atado a ese vaso de tubo en el que le habían puesto Jhony Walker con Red Bull, pero que, de pronto, como por arte de J. K. Rowling, había comenzado a soltar espuma. Recuerda que lo probó y que sabía raro, raro. Y después ya no se pudo quitar de encima a ese pesado de dinosaurio, ese Jhony Walker Spídico que le diagnosticaron como acompañante en la sala de urgencias del centro médico de Sanxenxo.
 Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

CAPÍTULO III: TRANCE FINAL.
            Moraleja y extremaunción, por si acaso,  de don Juan Manuel, tras un lavado gástrico y tres bolsas de sangre reciclada:
                       “Si el dinosaurio todavía está ahí,
                         pide un matasanos con bisturí.”
POSTDATA:
                          (- Bien frío, por favor. Invita la casa.)

                                                                                              ¡A VUESTRA SALUD!

                      
                                                                                 

jueves, 15 de marzo de 2012

"Quérense"



Hace años, en mi anterior destino (¡cómo suena esto!, parece que he resucitado y tengo una nueva oportunidad) me evadía de las clases algunos segundos, sobre todo, cuando el jaleo iba en crescendo, y contemplaba a dos “viejitos” de la casa de al lado que intentaban caminar ayudándose mutuamente. Como no podía hacer nada por ellos, les hice un soneto al boscaniano modo, si se me permite la comparación; ya sé que a Garcilaso no llego, ni siquiera en el último decimal del número pi. Entonces, si yo he podido, vosotros también podéis escribir sonetos.


Quérense. Eu vexo o seu amor
no pausado paseo das mañás,
curtos percorridos ó almorzar,
dun recuncho ó outro do balcón.
Non gardan só afecto antigo, non;
un desexo ancestral de navegar
ancóraos nesta orela do mar,
sen Carontes, sen sereas ou ciclóns.
El ofrece as súas mans de enfermeiro,
vocacional, tenro, esperanzado,
sabedor dos esforzos ventureiros
do sol de Vilanova que, nun paso,
fai a dor e os camiños máis lixeiros
no seu mundo de vellos namorados.


(Grazas, Castelao, polo sintagma. Gracias, Aleixandre, por este poema que empieza “Se querían.” y todavía me estremece como la primera vez que lo leí. Gracias, Cernuda, por ese otro “Te quiero” que Serrat cantó con tanto amor.)