jueves, 16 de mayo de 2013

Las primeras palabras de la creación



“Las primeras palabras de la creación”
A propósito del tema del ensayo en las clases de 4º de la ESO (que ahora están disfrutando en la excursión)  con autores y obras más o menos conocidos, aparecía citado un título que me sorprendió: Las primeras palabras de la creación.
Busqué algo más de información en Internet, red que para estos apuros pesca muy bien, pero preferí dejar los contenidos para mí y plantear a los alumnos un ejercicio de redacción ingeniosa. No podía  perder la oportunidad de sacarle partido creativo a tan acertado sintagma. Les pedí, pues, que escribiesen cuáles podrían haber sido esas primeras palabras.
Mi persona también intentó contribuir a la causa y, esa misma mañana, mientras desayunaba, redacté varias posibilidades. En clase las leímos y me hizo mucha gracia comprobar que bastantes chavales habían pensado en los monos como primeros emisores parlantes.  En cambio, lo mío, casi todo, tenía que ver con el mito bíblico de la creación. Deduje, entonces, que quizás la diferencia generacional entre ellos (los alumnos, quiero decir) y yo estaba en estas maquinaciones sobre el origen del mundo: ellos, darwinistas convencidos por la ciencia; yo, creacionista escéptica, pero maravillada por las similitudes legendarias que guardan todas las culturas religiosas. Yo quise que parlotearan Dios, Adán y Eva; ellos les dieron cuerda a los monos.
Y, ¡eureka!; después me acordé de que quizás,  inconscientemente, tuvo algo que ver el hecho de haber leído días atrás un magistral cuento del maestro Monterroso: “El mono que quería  ser escritor satírico”. Este mono era muy humano y llegó a la conclusión de que era mejor callarse. O, tal vez,  es que era simplemente muy mono.
Tras esta introducción-comentario, adjunto las varias alternativas verbales que mi primitivo cerebro emitió. Son un decálogo, como los mandamientos.
1.       - ¿Hay alguien ahí?- Dijo Adán, con taparrabos y cara de animalillo indefenso ante la serpiente del Paraíso.
2.       Se las dice Dios a Adán: - ¡Estás despedido! (Y a sí mismo: - Ahora todos quieren ser jefes… o dioses (odiosos, el inconsciente) que es peor.)
3.       -  Soy la hostia.- “Soliloquia” Dios, tras su semana creadora.
4.       - No quiero tu costilla.- Le dice Eva a Adán.- ¡Si por lo menos fuera churrasco!
5.       - ¿Estudias o trabajas? ¿O te vas a Alemania?- Le dice Adán a Eva en el botellón de la esquina.
6.       - ¡Sálvame!- Le pide Adán a Eva. - ¡Ni de coña! ¿Qué te crees? ¿Que esto es el Paraíso? ¡Ingenuo!, todavía no te has enterado de que no existe.Sálvame en Telecinco.
7.       - Muerde un poco; esta non está envenenada.- Le dice Eva a Adán.
8.       - ¿Quién te has creído que eres? ¡Vaya Dios más creído!- Le dice un Dios a otro Dios.
          Y para acabar, tras el cachondeo, dos de las de la mano en el pecho:
9.       - Nunca podrás imaginar, hijo mío, todo lo que te voy queriendo.
10.   – Cuenta todas las arenas de todas las playas de todos los planetas del universo. Yo te daré el mismo número de besos.- Me dijo el Principito desde el asteroide B612, a la izquierda del Paraíso.

lunes, 25 de junio de 2012

"Un máis"
   Só pasa o tempo para nós, os profes; vós sempre seguiredes, para min, en terceiro ou en cuarto da ESO, tendo 15, 16 ou 17 anos, os máis vagos.
   Quizais, este curso non; ao ver a Fran, terei a constancia cercana de que crecedes, de que dentro duns anos estaredes na carreira, uns, no camiño, outros, descubrindo un futuro, unha profesión, ou mellor, unha vocación.
   Non é doado dar clase a alguén da familia, sobre todo, a alguén a quen queres como a un fillo, polo que, as veces, vólveste máis débil no manexo na clase, pero tamén  che dá máis rabia, porque sentes que che está a traizoar a propia familia cando nin o teu sobriño fai os deberes ou non traballa. ¡Que parranoica, verdade!
  Onde irán os tempos nos que o neno Fran me pedía que lle marcase, co dedo enriba dun mapamundi, a rota da seda de Marco Polo e non se cansaba de escoitarme!
   Aínda conservo unha pequena libretiña, agasallo dun vello profesor dun instituto da Coruña, que ten case todas as follas garabateadas, e algunha afortunada, con nomes como Pokémon ou Digimon, aínda que a folla máis reveladora é a que engloba o debuxo e as matemáticas, pois hai pintadas catro boliñas dun lado e tres doutro que suman sete.  O máis sorprendente é que Fran escribiu isto un 18 de abril do 2000, con 6 anos e a mesma caligrafía de agora, de aí que o chamemos "o neno tipográfico", e que, xusto sete anos despois, un 18 de abril nacería o meu fillo. Pode haber coincidencia máis fermosa e pitagórica? A través das letras do meu neno-afillado tiña o anuncio do meu fillo.
  Nada, que me poño un pouco sentimental. Debe de ser cousa dos cuarenta. Bueno, non escribullo máis, que estou cansa. Oxalá teñades moita, moita sorte, todos, e disfrutedes de todo o que fagades sempre. Pero, aquí, entre nós e sen quen ninguén nos escoite,  facédeme un pequeno favor:
 "Traballade un pouco máis, ¡carallo!"














jueves, 19 de abril de 2012


“Marina”
Adormece unha nena
co vento acompasado.
Os seus cabelos loiros
seducen as abellas
que procuran os beizos
coma papoulas no trigo.
Hai unha marea de vento
a xogar, arriba e abaixo, nas ondas da nena.
Se o mar estivera cerca,
así, tan cerca, non durmiría tanto,
a nena, o mar.
A respiración é monocorde;
sibilinas sereas serpenteantes
acubíllanse nas pedras do prado
e tocan o seu axóuxere a un tempo.
A nena estira as pernas pracidamente,
leva un dedo ós beizos
e, nun acto inconsciente,
coma se mandara calar o mundo,
o mundo cala e muda o vento de hemisferio
e as bolboretas abren os seus pétalos de soño
para cubrir coa marea o corpo da nena.



Juego plagiario, en admiración a “Réquiem”. Perdóname, José Hierro. El título hace alusión a la diferencia existente en las cantigas galaicoportuguesas entre “Morte morrida” e “morte matada” que me parece la hostia.Por otra parte, ya sé que la capilla de Milladoiro es La Magdalena, pero me gusta más "mandalena", porque es así como mi hijo llama a las magdalenas, y porque me parece más sonora y más "mandala", más mágico.

“Muerte morrida"

Doña Carmen Bragado,
natural de Valga, ha fallecido el 5 de mayo,
de sopetón.
El oficio será celebrado
a medianoche
en la capilla parroquial “La Mandalena”,
Milladoiro (Ames
a todo el mundo).
Entonan poemas por su alma
amigos y algunos familiares.

Carmen Bragado
dedicó toda su vida a la enseñanza
de nada;
pero aprendió a devolver las gracias,
a Miguel, el orador,
un alumno que le dio las gracias
y la hizo llorar.
Y recordó a Constantino, profesor en Vigo,
que le regaló a Ángel González en libro,
sobre una mesa, por sorpresa,
en la estación de autobuses.

Hija de moreno zamorano
y de blanca gallega,
de clase baja hasta la muerte,
y opositora a todos los regímenes,
incluso los alimentarios.
Colonizada lingüísticamente,
sincera corazónmente,
siempre partidaria de los sueños imposibles de los marginados,
convertidos vomitivamente en pesadillas.

Muerta de sopetón, por sorpresa,
véase, de un susto,
al ver el mundo.

Al fin y al cabo, cualquier causa,
y no cualquier medio, Maquiavelo,
justifica el fin.

Ellos me cortaron la luz.
Fin de la clase.
Descanso en paz.
                                                           Abril, 2012.


martes, 27 de marzo de 2012

"ESTA CANCIÓN"  de Silvio Rodríguez, para Eva, en recuerdo de aquel concierto inolvidable, "con silla y todo".





 Estoy intentando descargar aquí una canción de Andrés Suárez; la escuché, por primera vez, en Radio 3, y me dejó un poco tocada, por lo menos ese día. La he encontrado en ``yutuf´´ y la letra me parece muy, muy aceptable.

lunes, 26 de marzo de 2012

Nota da fin de semana: Non sei como se escribe Songoku; perdoade os incondicionais deste personaxe. Sei que agora o botan na segunda da galega, polo menos, as mañás do sábado. Serían sobre as 11 deste sábado. Estaba facendo as labouras dunha ama de casa, nefasta onde as haxa, e achegueime á sala para ver como ía o meu fillo. Estaba serio, bastante estático para o que é el por natureza. Pregunteille que lle pasaba. Non me respondía, pero os olliños se lle ían poñendo cada vez máis brillantes ata que me abrazou e en voz baixiña díxome, chorando, que o pai de Songoku marchara. Na fonte que tes nos ollos, meu fillo, es igualiño á túa nai!