jueves, 19 de abril de 2012


“Marina”
Adormece unha nena
co vento acompasado.
Os seus cabelos loiros
seducen as abellas
que procuran os beizos
coma papoulas no trigo.
Hai unha marea de vento
a xogar, arriba e abaixo, nas ondas da nena.
Se o mar estivera cerca,
así, tan cerca, non durmiría tanto,
a nena, o mar.
A respiración é monocorde;
sibilinas sereas serpenteantes
acubíllanse nas pedras do prado
e tocan o seu axóuxere a un tempo.
A nena estira as pernas pracidamente,
leva un dedo ós beizos
e, nun acto inconsciente,
coma se mandara calar o mundo,
o mundo cala e muda o vento de hemisferio
e as bolboretas abren os seus pétalos de soño
para cubrir coa marea o corpo da nena.



Juego plagiario, en admiración a “Réquiem”. Perdóname, José Hierro. El título hace alusión a la diferencia existente en las cantigas galaicoportuguesas entre “Morte morrida” e “morte matada” que me parece la hostia.Por otra parte, ya sé que la capilla de Milladoiro es La Magdalena, pero me gusta más "mandalena", porque es así como mi hijo llama a las magdalenas, y porque me parece más sonora y más "mandala", más mágico.

“Muerte morrida"

Doña Carmen Bragado,
natural de Valga, ha fallecido el 5 de mayo,
de sopetón.
El oficio será celebrado
a medianoche
en la capilla parroquial “La Mandalena”,
Milladoiro (Ames
a todo el mundo).
Entonan poemas por su alma
amigos y algunos familiares.

Carmen Bragado
dedicó toda su vida a la enseñanza
de nada;
pero aprendió a devolver las gracias,
a Miguel, el orador,
un alumno que le dio las gracias
y la hizo llorar.
Y recordó a Constantino, profesor en Vigo,
que le regaló a Ángel González en libro,
sobre una mesa, por sorpresa,
en la estación de autobuses.

Hija de moreno zamorano
y de blanca gallega,
de clase baja hasta la muerte,
y opositora a todos los regímenes,
incluso los alimentarios.
Colonizada lingüísticamente,
sincera corazónmente,
siempre partidaria de los sueños imposibles de los marginados,
convertidos vomitivamente en pesadillas.

Muerta de sopetón, por sorpresa,
véase, de un susto,
al ver el mundo.

Al fin y al cabo, cualquier causa,
y no cualquier medio, Maquiavelo,
justifica el fin.

Ellos me cortaron la luz.
Fin de la clase.
Descanso en paz.
                                                           Abril, 2012.