Juego plagiario, en admiración a
“Réquiem”. Perdóname, José Hierro. El título hace alusión a la diferencia
existente en las cantigas galaicoportuguesas entre “Morte morrida” e “morte
matada” que me parece la hostia.Por otra parte, ya sé que la capilla de Milladoiro es La Magdalena, pero me gusta más "mandalena", porque es así como mi hijo llama a las magdalenas, y porque me parece más sonora y más "mandala", más mágico.
“Muerte morrida"
Doña Carmen Bragado,
natural de Valga, ha fallecido el 5 de mayo,
de sopetón.
El oficio será celebrado
a medianoche
en la capilla parroquial “La Mandalena”,
Milladoiro (Ames
a todo el mundo).
Entonan poemas por su alma
amigos y algunos familiares.
Carmen Bragado
dedicó toda su vida a la enseñanza
de nada;
pero aprendió a devolver las gracias,
a Miguel, el orador,
un alumno que le dio las gracias
y la hizo llorar.
Y recordó a Constantino, profesor en Vigo,
que le regaló a Ángel González en libro,
sobre una mesa, por sorpresa,
en la estación de autobuses.
Hija de moreno zamorano
y de blanca gallega,
de clase baja hasta la muerte,
y opositora a todos los regímenes,
incluso los alimentarios.
Colonizada lingüísticamente,
sincera corazónmente,
siempre partidaria de los sueños imposibles de los
marginados,
convertidos vomitivamente en pesadillas.
Muerta de sopetón, por sorpresa,
véase, de un susto,
al ver el mundo.
Al fin y al cabo, cualquier causa,
y no cualquier medio,
Maquiavelo,
justifica el fin.
Ellos me cortaron la luz.
Fin de la clase.
Descanso en paz.
Abril,
2012.