viernes, 23 de marzo de 2012


"A los que  aman o lo intentan"
Cuando se ama,
el miedo se guarda en una maleta
que pierde Iberia.
Encerramos los prejuicios, los otros viajes,
y, valientes, nos colgamos al cuello de un cometa.
Yo despegué, una vez más,
y no de Cabo Cañaveral,
hace apenas unos años.
Unos años parecen toda mi vida,
una esencia de perfume en un erótico frasco.
Llevaba lastre,
grandes bolsas atadas a mis nalgas,
pero, si quería volar bien alto,
sabía que debía quedarme en bragas.
Así que volad, hermanos,
mejor que solos, acompañados;
en el amor, y no en la guerra,
más vale maña que fuerza.
Sed educados, sensibles,
buena gente, (es lo que cuenta);
si no queréis tener por pareja
un mandril horrible
o una gallina que os chille.
No busquéis lo fácil, lo todo hecho;
afirman los que aman
que el amor les costó un hueso
y, sin embargo, están enteros.
Ni los años ni las experiencias,
hacen al enamorado más sabio;
todo amor es, al principio,
un niño con la miel en los labios.
Y si gritan los mayores
que, con los besos, ¡cuidado!,
¿por qué, cuando nos presentan,
tenemos que andar besando,
si lo que nosotros queremos
es solo besar a uno que conocemos?
Sinceramente,
ya nos gustaría comérnoslo a besos,
que los besos no engordan
ni nos vuelven anoréxicos.
Y si la vecina me dice:
- Carmen, ¡cómo estás de gorda!
Yo le respondo orgullosa:
- Es que como muchos besos;
amor con amor se paga,
no necesito dinero.
Y a aconsejarle me atrevo:
- Dese, vecina, un morreo,
que, aunque tenga “poca pasta”,
los labios no se le gastan.


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